| El Afilador. Diciembre 2007 |
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Con motivo del décimo aniversario, del inicio del proyecto de la Fundación Ciudad de Sigüenza, se ha realizado una visita al casco histórico, con especialistas y técnicos competentes, para hacer un análisis de las actuaciones llevadas a cabo durante este período de tiempo.
El primer objetivo de la Fundación fue la recuperación de la Casa del Doncel. Con ello se evitó llevar a cabo el expediente de ruina técnica y se buscó la mejor opción, con la Universidad de Alcalá. Durante cuatro años colaboramos con su Rector D. Manuel Gala para la ampliación de este proyecto como “Centro de Prácticas docentes universitarias”. La placita que era un espacio degradado y la peor imagen de la Sigüenza medieval, se transformó, y aunque el objetivo universitario es todavía asignatura pendiente, la Casa del Doncel y la placita es ahora punto de referencia y el tercer espacio más visitado del patrimonio seguntino.
Se salvaron algunos inmuebles de la ruina técnica y se tomaron algunas medidas para iniciar el proceso de recuperación del casco histórico, incluida la colaboración de la Fundación con el Ayuntamiento al presentar una Memoria justificativa para el proyecto de “Urbanismo del Casco Histórico de Sigüenza”, al 1% cultural, a finales del año 2000, obras que felizmente ya están realizadas. El balance de estos diez años, sin embargo, no ha resultado todo lo positivo que se hubiese deseado. Las demoliciones, vaciados, actuaciones sin criterio han continuado, con la irreversible pérdida del patrimonio histórico no sólo ya de la Sigüenza medieval, que era el principal problema a finales de los noventa, sino de la Sigüenza renacentista y barroca. Durante todos estos años, se han realizado denuncias, con el objetivo de que se cumpliera la ley, y la exigencia de un criterio que protegiera y revitalizara la ciudad de Sigüenza. Cabe destacar durante los años 1997 y 1998 la actuación, como oposición, de los dos concejales, de Comunidad de Tierras de Sigüenza, Jesús Canfrán y Tomás Martínez, que puntualmente informaban sobre las actuaciones que se llevaban a cabo y exigían el cumplimiento de la ley. Siempre fueron coherentes con sus planteamientos de defender el interés urbanístico de la ciudad, por encima de los intereses personales. En esos años Comunidad de Tierras Seguntinas informaba sobre “la exigencia del cumplimiento de las Normas Subsidiarias, implicaba la catalogación de cincuenta edificios, y después de diez años, es un tema pendiente y olvidado. Muchos de estos edificios del casco histórico, han desaparecido, y otros están en trance de desaparecer”. La denuncia a la Junta de Comunidades motivó una visita del Delegado, Laureano Martínez Pinilla, que en escrito de 25 de junio de 1998 solicitaba al Ayuntamiento “una propuesta sobre las medidas que han de adoptarse en relación con el estado de ruina generalizada que existe”, asimismo, se abrió expediente para determinar las responsabilidades en que pudieran haber incurrido los representante municipales por la demolición total del inmueble sito en Travesaña Baja, 12.
Las actuaciones que se realizaban, justificando la ruina técnica, eran denunciadas en 1998 por la especialista en urbanismo seguntino, M. Pilar Martínez Taboada, en la revista de la Universidad Complutense, Anales de Historia de Arte, (nº 8, páginas 215 a 226): “La ruina técnica es el argumento legal utilizado para hacer desaparecer uno tras otro los edificios de los siglos XII al XV, que no destruyeron los bombardeos de la Guerra Civil.” Este artículo, “La conservación del patrimonio urbano de la ciudad de Sigüenza en época medieval a la luz de las fuentes documentales de archivo”, exponía la existencia de un Estatuto referido a la conservación de las propiedades urbanas del Cabildo, según acta de 1 de enero de 1448, y terminaba: “…podríamos preguntarnos si sería posible salvar la ciudad medieval de Sigüenza, y el resto de los barrios renacentistas, barrocos e ilustrados que configuran la actual ciudad, llevando a cabo una actuación semejante. Probablemente, pero esta política tendría que alejarse de planes, como el llevado a cabo bajo el sugestivo título de “Sigüenza a plena luz”, que más que luz ha traído muchas sombras al legado urbano al rehabilitarse viviendas sin un plan conjunto de actuación respetuoso con la herencia recibida; y por supuesto, tendría que frenar de golpe el derribo total de las casas en ruina y buscar soluciones más felices para que la ciudad medieval no sea únicamente un recuerdo documental y fotográfico, sino un organismo vivo.”
En los años 2000 y 2001, la oposición, ahora en el gobierno municipal, se sumó a las denuncias de las demoliciones en la Travesaña Baja. Todo ello fue motivo de visitas y declaraciones, por parte de la Junta, desde el Vicepresidente Sr. Perlines, a la Delegada, Sra. Valerio, y la Consejera de Cultura, Pilar Sánchez, que afirmaba el “estado deplorable de la ciudad del Doncel, y pedía al Alcalde que terminara con los derribos sin control y solicitaba la puesta en marcha con la mayor celeridad posible de medidas que frenaran los numerosos derribos que se estaban haciendo en Sigüenza, con el anuncio, en el caso de no ser así, de la intervención de la Comisión de Patrimonio” (febrero 2001). En los últimos años, los vaciados y actuaciones en el Barrio de San Roque se han multiplicado. Una de las últimas denuncias, la ha realizado Carlos Clemente, arquitecto de la Universidad de Alcalá, que en un artículo del Programa de Fiestas de 2007, decía: “Y siento dar el réquiem por las dos últimas casas derribadas en el último mes, la de la calle Seminario de 1505 derribada a pico y pala; y la renacentista con interior medieval de la calle Valencia número 18. ¡Basta ya!”. El pasado mes de septiembre se ha realizado otro vaciado en un inmueble de la Calle Mayor, y así se continuará, al no existir una voluntad para proteger y actuar con un plan integral en el casco histórico de Sigüenza. La situación actual es alarmante, ya que nadie reclama el cumplimiento de un Plan Especial de Protección para el casco o, al menos, el cumplimiento de las normas subsidiarias, con un criterio de protección y conservación.En resumen:La catalogación de inmuebles, según las normas subsidiarias, que hace diez años reclamaba Comunidad de Tierras Seguntinas, sigue pendiente, y ya son 20 años. Muchos edificios propuestos para catalogar ya han desaparecido. La ruina técnica, denunciada y evidenciada con la Casa del Doncel y otras, se sigue como norma. Y la implicación de las instituciones políticas responsables en el tema, al tener el mismo color político, es inexistente. La especulación se ha instalado en el casco histórico, se vende como recuperación del mismo, justificándolo y a veces, como premio, se financia un homenaje público al especulador de turno. Se habla mucho, de patrimonio, y se promete una declaración de Patrimonio de la Humanidad y un Área de Rehabilitación Integral, pero si no existe un plan de actuación coherente, quedará reducido a unas pequeñas ayudas económicas, y al igual que antiguo Plan de “Sigüenza a plena luz”, llenará de actuaciones poco respetuosas con el legado recibido.
Sigüenza, declarada Conjunto Histórico en el año 1964, está obligada por Ley a tener un Plan Especial, dónde se articulen los medios necesarios para la protección y mejora de las condiciones urbanas y edificatorias del patrimonio histórico y arquitectónico de su casco histórico y de su entorno. Pocas ciudades de las características de Sigüenza se encuentran en estas condiciones. Han pasado diez años, y la exigencia continúa siendo la misma, cómo área declarada Conjunto Histórico, y de conformidad con el artículo 20.1 y concordantes de la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español, la Ley 4/1990, de 30 de mayo, reguladora del Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha y la legislación urbanística: Un plan de protección del casco histórico de Sigüenza y un plan de ordenación municipal ¡ya!
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