La belleza de lo sencillo

        La ciudad de Sigüenza ha acogido en menos de un año sendas representaciones teatrales a cargo de la compañía Nao D`Amores a propósito de dos primorosas obras de teatro medieval. Las dos han fascinado los ojos y el corazón de quienes las hemos contemplado. Con las dos hemos disfrutado del castellano incipiente y tan hermoso y con la sencillez de su trama y escenificación. Nuestros oídos se han poblado asimismo de las melodías medievales,  de su dulzura y lirismo. Y es que rescatar en pleno siglo XXI “El auto de los Reyes Magos” y “El misterio del Cristo de los Gascones” es todo un deleite para los sentidos, la inteligencia y el corazón. Es la verificación de que la belleza está en lo sencillo.

       La belleza está también en el contenido. Si en “El misterio del Cristo de los Gascones”, a través de lo que impávidamente podríamos pensar solo modernas técnicas del flashblack (técnica utilizada tanto en el cine como en la literatura que altera la secuencia cronológica de la historia, conectando momentos distintos y trasladando la acción al pasado), el descendimiento de Cristo sirve desde la mirada y el corazón de María para realizar un recorrido por la vida y obra salvadora de su Hijo, en “El auto de los Reyes Magos” el dinamismo del relato, progresivo, “in crescendo”, nos lleva –casi como en una moderna película de suspense- a encontrar junto a los Magos, y su fiel y constante observación de la estrella, al Sol que cuando surge ya no tienen lugar las estrellas.

        La belleza está asimismo en el misterio, en la intriga, en el ritmo, en el humor, en la ingenuidad, en la admirable simplicidad del montaje, que tanto abundan, por ejemplo, y con tanto acierto en “El auto de los Reyes Magos”.

        La belleza está igualmente en la magnífica interpretación de los actores, en sus rostros, en sus gestos, en sus danzas, en sus cantos. En la dirección teatral y musical, cuajadas de elegancia, de sobriedad, de  finura.

        Y la belleza, la belleza sublime de lo sencillo, se halla con primor de orfebre en el mensaje. La cultura medieval fue un instrumento al servicio del Evangelio. Fue una magnífica catequesis en piedra, en fresco, en verso o en teatro.

        Por todo ello,  nuestros oídos, nuestras retinas, nuestras inteligencias y nuestros corazones disfrutan y agradecen obras como estas: sencillas, limpias, puras, hermosas, cabales  bellas.

       ¡Felicidades, Nao D`Amores!. ¡Felicidades, Fundación Ciudad de Sigüenza!. ¡Felicidades, Ayuntamiento y ciudad de Sigüenza!. Esto es arte, esto es cultura, esto es belleza.

 

Jesús de las Heras Muela

Director de la Revista ECCLESIA y de ECCLESIA DGITAL