Sigüenza ha ocupado siempre una extensión de territorio fundamental para los pueblos que en él se fueron asentando. Bien por criterios de supervivencia en etapas prehistóricas, que encontraban refugio en lugares cercanos al paso de la caza, bien por motivos militares como sucedió posteriormente, al ser lugar de asentamiento de arévacos y celtíberos. Tras las guerras púnicas llegan los romanos que la convierten en plaza estratégica de la vía de comunicación que tanta importancia para la Hispania Romana supuso la calzada Mérida-Zaragoza. Y siglos después para los musulmanes. De todos ellos pocas reseñas y documentación sobre su presencia en Sigüenza nos quedan si lo comparamos con los vestigios y estructuras algo más conservadas con el paso de los siglos que llegan hasta nuestros días desde la reconquista de la ciudad por las huestes del Obispo Don Bernardo de Agen en 1124.
Tras la reconquista de la ciudad el 22 de enero de 1124 por el obispo guerrero Don Bernardo, la reina de Castilla, Doña Urraca, expide el 1 de febrero de 1124 la Carta Puebla de Sigüenza, por la que dona la “décima parte de todo el portazgo, quintas y alcabalas de las villas de Atienza y Medina”. Pero con las batallas internas de las coronas de Castilla y Aragón, y al morir Doña Urraca, se establecen de nuevo tensiones por la reordenación del territorio, entre el heredero de la corona de Castilla Don Alfonso VII y su padrastro Alfonso I de Aragón, llegándose a un acuerdo en el año 1127 para establecer las nuevas fronteras, donde unas ciudades pasan a un reino y otras al otro. Sigüenza que se mantiene integra como diócesis en el Reino de Castilla conseguirá conservar las diócesis que le pertenecían de la corona aragonesa y quedando el obispo Don Bernardo a las ordenes de la Corte de Castilla y su Rey Don Alfonso VII, del que recibió Privilegios y Donaciones que le permitieron cimentar y proyectar la Sigüenza medieval.
El castillo-alcazaba de la ciudad, que los musulmanes habían incorporado como torreón a su red de torreones de vigilancia del Valle del Henares, y que los godos habían construido siglos antes para el control visual de todo el Alto Henares y de paso controlar el tráfico de los valles colindantes, por su posición clave en el entronque entre los sistemas ibérico y central, es el edificio más antiguo de la ciudad. En torno a él se forma una primera ciudad medieval, amurallada, con entradas por el este (Puerta del Sol) y por el oeste (Puerta de Hierro). Con el lado oriental como muro infranqueable (Paseo de La Ronda), la ciudad se extiende hacia su parte más baja, hasta la Travesaña Alta, donde existió la muralla defensiva del flanco norte. La actividad mercantil tenía lugar en la plaza del castillo, cerca de ella se encontraba la sinagoga (actual Calle San Juan).
Fuera de estas murallas a medio camino entre el río Henares y el castillo, otra recia muralla flanqueada por torres, albergaba un templo donde el obispo y sus canónigos tenían su residencia (actual catedral). A Don Bernardo le llega la muerte en el campo de batalla de la larga reconquista y su sucesor el obispo Don Pedro Leucata, iniciador de estos amurallamientos muere en 1156, siendo realmente Don Cerebruno, tercer obispo de esta recién creada diócesis, quién dé el impulso expansivo a las construcciones iniciadas por sus antecesores.
La unión de la ciudad con la futura Catedral de lenta construcción, tenía lugar por la Calle Mayor que nos lleva hasta la Puerta del Sol que daba salida a la parte oriental de la ciudad. En esta zona media de la ciudad, la actividad era fundamentalmente religiosa, rodeada de murallas no existe otra edificación fuera de ellas que no fuera la de la única iglesia visigoda que quedaba en ruinas y sobre cuyo terreno actual esta construida la iglesia de Nuestra Señora de los Huertos.
Don Cerebruno muere en 1166 y su proyecto se extiende prácticamente hasta comienzos del S.XIV, donde la economía del Reino de Castilla ya destaca sobre el resto de reinos de la Península, lo que hace de las poblaciones castellanas ciudades prósperas. Esto da continuidad a los cimientos sobre los que sus antecesores establecieron sus proyectos, que como en otros lugares comienzan a ver crecer las ciudades y en el caso de Sigüenza es un siglo en el que el obispo Simón Girón de Cisneros, marca y define una serie de reformas que culminan en una nuevo desarrollo urbano, quedando delineada una nueva Sigüenza como ciudad gótica.
Bajo su prelado se levantó una nueva muralla, cuyos tramos quedan prácticamente unidos a la muralla de la catedral, dándose nuevos accesos entre ambas ciudadelas por la puerta de Medina y por la Puerta Cañadilla (actual puerta del Toril), se incluye en la nueva muralla a la judería, y se abre una nueva puerta por el lado occidental de acceso a la ciudad (Portal Mayor), los nuevos espacios se van ocupando por nuevas calles (Peso, Villegas, Comedias, Estrella).
La Catedral ampliaba su muralla y reforzaba sus puertas, así queda unida a la ciudadela medieval por la puerta de Medina. Desde el norte se accedía por la Puerta del Campo (actual callejón de Los Infantes), que servía de comunicación con el río y su vega de huertos, y la puerta del Agua que se situó detrás del ábside de la catedral. Las luchas dinásticas de Castilla continuaban y el episodio histórico de los Trastámara y el rey de Castilla Pedro I el Cruel, tiene un conocido incidente al repudiar éste a su esposa, Doña Blanca de Borbón que entre otros lugares permaneció vigilada en el interior del castillo de Sigüenza hasta que el Rey dio nueva orden de traslado, en otra de sus múltiples maniobras políticas durante su reinado. Acercándonos a 1476, donde en la batalla de Toro, el obispo Pedro González de Mendoza da el triunfo a Isabel y Fernando sobre pretensiones del trono, por parte del reino de Portugal, se empieza a forjar la España de los Reyes Católicos. Sigüenza ya es una ciudad totalmente terminada en el S.XV, con tres barrios claramente diferenciados, el comunal, la judería y el religioso de la catedral. En este siglo nace Don Martín Vazquez de Arce, Doncel de Sigüenza, cuya familia vivió en el palacete de los Arce que se sitúa en la Plaza de la Iglesia de San Vicente.
A partir de las reformas del Cardenal Mendoza (nombrado obispo de Sigüenza en 1467), Sigüenza comienza una nueva etapa que abarca más de 200 años, convirtiéndose en la parte media-baja de la ciudad en una ciudad renacentista y barroca, donde se termina de construir la Catedral, se edifica la Universidad, se construyen ermitas, conventos, el seminario conciliar y sobre todo la reestructura más importante como fue la de la creación de la actual Plaza Mayor, que sustituye a las cercas de separación de las dos ciudadelas, convirtiéndose la nueva Plaza en el centro de la vida comercial de la ciudad, con un mercado semanal, lo que supuso la decadencia del barrio comunal y el desarrollo del barrio eclesiástico.
Siendo obispo Don Bernardino López de Carvajal, sucesor del Cardenal Mendoza, tiene lugar una nueva expansión, dando origen a nuevas calles: Seminario, Medina, Yedra y Guadalajara. Para ello se derribó parte de la muralla para dejar amurallado también el nuevo barrio que iba desde la Puerta de Medina (que fue trasladada) hasta el frente del cubo de la Calle Valencia. Construyéndose además el atrio de la Catedral, de manera que unidas las dos ciudadelas bajo una misma muralla, sin ninguna separación interior se culmina un nuevo proyecto.
La ciudad durante los siglos XVI y XVII, durante la época renacentista y barroca y tras la unión de ambas ciudadelas y la creación del barrio humanista, deja también con calles más anchas una perspectiva en la que domina el castillo el cual fue también reforzado y armado con torres (torres gemelas) y almenas de manera que en lo alto de la ciudad impera majestuoso toda la muralla. El barrio judío desaparece quedando anexado al antiguo barrio comunal, siendo la vida en la ciudad más fácil, por la anchura de sus calles más próspera en negocios y comercios, provocando el abandono del barrio alto (hoy casco histórico) donde las calles eran más estrechas y empinadas. Llega la Ilustración y con ella se empieza una nueva etapa de 200 años donde tienen lugar las últimas reformas y ampliaciones importantes de Sigüenza, cuyas construcciónes significativas comienzan con el Hospicio o Casa de la Misericordia, iniciado en 1763. Destaca la construcción de la ermita de San Lázaro, reedificada en 1716 y que tras denominarse ermita de Sta. Bárbara, en el S.XVIII se convierte en parroquia del arrabal, hasta la construcción en su terreno de la actual iglesia de Santa Maria.
El impulso definitivo para el desarrollo urbano durante la Ilustración se lo da a Sigüenza, el obispo Juan Díaz de la Guerra (1777-1800), dando lugar a la creación del barrio ilustrado, actual barrio de San Roque, formado por casas de dos pisos con balcón en la primera planta en su fachada principal y que da salida a un nuevo ensanche, edificado más allá de la Puerta de Medina, es un modelo de barrio neoclásico estudiado por todo tratado de arquitectura. Se forma por dos calles que se cortan en cruz con casas de la misma altura (cruce de ocho esquinas), entre la calle San Roque y la Calle Medina (o de Serrano Sanz). Y es cerrado por la el colegio de infantes (al borde de la Puerta del Campo de la muralla de la catedral), desde donde comienza el antiguo camino de los frailes (actual paseo de las Cruces), y antigua cañada de la Mesta.
Además forman el barrio la ermita en honor a San Roque, un cuartel y una hospedería. En este tiempo comienza también la obra de la Parroquia de Santa María y el pórtico del mercado en la catedral. Su sucesor el obispo Don Pedro Inocencio Vejarano concluye la obra de su antecesor con la culminación de la prolongación de la ciudad en La Alameda, parque situado en la zona norte, de estilo neoclásico cercado por un semi muro y con dos puertas al este y al oeste. Limita con la ermita del Humilladero, la Iglesia de Ntra Sra. de los Huertos, y la Iglesia de las Ursulinas.
Tras la decadencia que prosigue a la época ilustrada, con la invasión de las tropas napoleónicas, los saqueos y destrucciones hacen desaparecer gran parte del patrimonio (mobiliario y obras de arte). Posteriormente la Guerra Civil española de 1936 deja la ciudad semidestruida, que poco a poco y muy lentamente se ha ido reedificando hasta nuestros días. Sigüenza es una ciudad con muchos años de historia y de cultura que hay que proteger y cuidar para que las próximas generaciones no olviden lo rápido y fácil que se puede destruir algo que tantos siglos costó levantar.
PUERTAS DE ACCESO A LA CIUDAD
Puerta del Sol y Puerta de Hierro Bajada al Portal Mayor y Puerta de Cañadilla (o del Toril)
Puerta del Arquillo (entrada desde Herreros y salida a Travesaña Baja)
Portal Mayor
Fundación Ciudad de Sigüenza
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